miércoles, 22 de noviembre de 2017

El último verso

¿Cuántas veces se convierte el no dormir 
en un acto de rebeldía inconsciente? 
Las palabras me desbordan 
y la conciencia me abraza.
No quiero dormir 
sin haber dejado salir todo lo que quiero decir.
No quiero absorber a la inconsciencia en gotas.
...
Si hubiera algo de Idea Vilariño en mí, 
solo el último verso bastaría para un poema.



 

Sobre esos días...

      Hay días en que enloquecer un poco nos está permitido.
      La vida se ensaña con nosotros y la venganza es salirse de los parámetros estipulados de nuestra conducta, sacar a relucir nuestro otro/otros Yo y hacer de cuenta que ese día nos tragaremos el mundo si el mundo insiste en tragarnos a nosotros.
      Todos tenemos ese Yo oculto para emergencias, el grito en la garganta que de otro modo no sale, el vestido que, en otra circunstancia, no me atrevería a usar. No hay conducta ridícula o inadecuada cuando es necesaria. Necesaria para poder volver a respirar, recuperarnos a nosotros mismos, mostrar que aún estamos vivos.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Confesiones de una lectora

      Veo con demasiada frecuencia a lectores que escriben sobre sus autores preferidos y
sobre sus libros preferidos. La mayoría de los retos que te proponen es sobre este tema y sus variantes. Es raro que alguno de los puntos se refiera a los autores y libros que NO te gustan por una razón muy sencilla: el libro o autor que no me gusta a mí le apasiona a otra persona y no queremos herir susceptibilidades ni provocar el disgusto abierto de algún lector fanático. Pero confesar nuestras debilidades en materia de lecturas, aunque un poco vergonzoso, puede resultar catártico y servir para unirnos también además de afianzar una importante verdad de nuestra vida: no somos todos iguales, ni en las lecturas.
      Entonces, ¿se animan a hacer este ejercicio conmigo?


Un autor que has leído pero que no te gusta. (Y es que para decir que no te gusta un autor es como decir que no te gusta una comida: hay que probarla primero.)

Dan Brown (detesté El código Da Vinci), Isabel Allende (aunque leí La casa de los espíritus comencé otros libros escrito por ella que no pude concluir) y, el que más vergüenza me da confesar porque le gusta a todo el mundo..., Gabriel García Márquez.

Un libro popular que a ti no te gustó.

La cabaña de William Paul Young (la película reciente lo trajo de nuevo a relucir) y La chica del tren de Paula Hawkins (detesté la forma como la protagonista se deja usar por todos los hombres, su papel de víctima propiciatoria).

Un libro que te avergüenza confesar que no leíste.

El diario de Anna Frank... No tengo ninguna excusa.

Un autor que no piensas leer ni si te regalan el libro (así que no lo hagan).

Jojo Mojes y John Green. El drama romántico para jóvenes me da escalofríos.

Un clásico amado por todos menos por ti. 

Cien años de soledad de Gabriel García Márquez (me aburre a morir) y... El Principito, libro amado por todos y el preferido de muchos, a mí me dejó indiferente la primera vez que lo leí. Con el tiempo, sin embargo, ha llegado a gustarme un poco más.

El género o subgénero literario que, por lo general, evitas.

Como sobre este tema escribo con bastante frecuencia, puede que ya conozcan mi respuesta. Evito leer autoayuda y drama. 


      Por último, dejo la invitación aquí y en mi cuenta en Instagram para quienes quieran sumarse al reto para conocernos mejor. ¿Quién sabe? Tal vez logre que se sientan identificados en más de un punto.
      Saludos.




miércoles, 18 de octubre de 2017

Proyecto Libro-Revista

      Nació con este nombre tan poco original porque hace tiempo quería probar hacer una intervención sobre las imágenes y fotografías que aparecen en las revistas. La idea era usarlas como disparador para la creación de poemas y microcuentos. 
      No voy a decir que lo pensé mucho porque no es cierto. Era solo una idea vagando en el mar de mis posibilidades que no podía ser más específica para no perder la espontaneidad necesaria para la creación. Hasta que una noche solo me puse a hojear una de las revistas que tengo a mi alrededor, tomé un marcador y comencé. Y luego solo seguí escribiendo sobre cada imagen que ayudaba a dar forma a lo que quería extraer de mi interior y convertirlo en palabras escritas. Notarán que la mayoría es sobre el dolor, "No hay dolor más grande que el dolor de ser vivo" decía Darío en su poema Lo fatal, y, en mi caso, lo metafórico y lo literal se unen. 
      Para saber más sobre el proyecto y leerlo vayan a la página Proyectos del blog.

La revista italiana que inspíró los poemas.


 
Intervención: The Story of  VMB.

Booktag - Netflix

      

      Hoy quiero compartir con ustedes otro boktag que Lucia del blog leerporpurovicio me invitó a participar.




VISTO RECIENTEMENTE, último libro que leíste: 

Fue una novela gráfica, Providence, escrita por Alan Moore e ilustrada por Jacen Burrows. Tengo varias novelas empezadas, como siempre.


MEJORES OPCIONES, un libro que te han recomendado basado en un libro que leíste: 

Me recomendaron leer la trilogía Nacidos de la Bruma después que leí Elantris de Brandon Sanderson, por ejemplo. 


RECIENTEMENTE AGREGADO, el último libro que ha llegado a tu estantería: 

Fueron varios comprados de un cesto lleno de ofertas que había en un supermercado en la ciudad de Melo.
  • La chica de la nariz torcida. Muerte y obsesión en la vida de un escultor forense. Ted Botha. (Biografía.)
  •  El ángel caído. Nalin Singh. (Novela romántica paranormal. Fantasía urbana.)
  • Gente letal. John Locke. (Novela criminal.)
  • La nariz de Edward Trencom. Giles Milton. (Novela de humor.)
  • El trono del destino. Crónicas de la séptima reina. Raquel Guimerá. (Fantasía épica.)

POPULAR EN NETFLIX, libros que todos conocen (uno leído y otro por leer):

Leído, La mujer del tren de Paula Hawkins (que detesté) y por leer, El diario de Ana Frank. Lo tengo hace años, lo empecé a leer dos veces y lo abandoné.


COMEDIA, un libro divertido: 

Recomiendo Wilt de Tom Sharpe, un clásico.  


DRAMA, personaje que es un rey o reina del drama:

Como no se me ocurre otro en este momento, estoy de acuerdo con Lucía: el vampiro Lestat se lleva el premio a personaje insufrible. A los fans, mil disculpas, pero yo no lo soporto.
 


ANIMADO, un libro con una caricatura en la portada: 

Neuromancer deWilliam Gibson. La edición en portugués que leí tiene hermosas ilustraciones en la portada y en la contraportada.



VISTO OTRA VEZ, un libro que releerías: 

Dioses americanos y Los hijos de Anansy de Neil Gaiman.


ACCIÓN Y AVENTURA, un libro lleno de acción:

Antártida: estación polar de Matthew Reilly. Genial de principio a fin. 


NUEVOS LANZAMIENTOS, un libro que se publicó hace poco o que todavía no se publica y que te morís por leer:

Muchos, pero solo nombraré uno: La guerra no tiene rostro de mujer de Svetlana Aleksiévich.

martes, 12 de septiembre de 2017

Nuestra propia Luvina

      Ayer encontré un libro de cuentistas mexicanos perdida entre el caos personal que llamo
mi biblioteca. El primer cuento de la antología es de mi amado Juan Rulfo y se titula Luvina, lo que me trajo un montón de recuerdos, de cuándo me lo presentaron y de la primera vez que leí este cuento.
      Eran los años noventa y yo cursaba el segundo año de Bachillerato Humanístico. Había probado antes con el Biológico y no me había ido bien. Por más que soñara con cursar la Facultad de Veterinaria, parecía que lo mío eran las letras al fin. En el curso de Literatura de este año los profesores escogían siempre los mismos autores y ya me estaba preparando para ver, de nuevo, La siesta del martes de Gabriel García Márquez, un cuento que yo detestaba. Pero, para nuestra suerte, nos tocó una profesora joven que iniciaba su carrera y que, ¡oh, sorpresa!, dijo que no a ella no le gustaba García Márquez y que trabajaríamos con un escritor mexicano: Juan Rulfo
      El primer cuento que leímos se titulaba Luvina y presentaba un lugar áspero, envuelto en un viento perpetuo, polvoriento y olvidado, con una población fantasmal que se negaba a cambiar nada en sus vidas muertas y en el lugar en el que vivían. Nos identificamos inmediatamente. En ese momento nuestra ciudad-pueblo no tenía calles pavimentadas y al atardecer veías que la niebla diluía el horizonte, pero no era más que polvo levantado por lo vehículos o por el viento, o por un intento de vida. Nuestra ciudad se convirtió en nuestra Luvina, que se resistía al cambio porque se había acostumbrado a esa existencia en un Limbo metafórico. 
      Después leímos La cuesta de las comadres y yo quería tragarme todo lo que hubiera disponible sobre Rulfo lo que en tiempos de ausencia de internet significaba todo lo que se pudiera encontrar en la biblioteca del liceo, o sea, nada. El amor se estableció ahí, en ese momento en el tiempo, pero se prolongó por el resto de mi vida y aún persiste.
      Terminada la anécdota que quería contarles, hablemos del libro que inspiró estos recuerdos. Se trata de una edición uruguaya con tapa de cartón bastante estropeada, sin fecha de publicación. En las solapas se nos informa a los lectores que la Biblioteca de Radio Sarandí (una emisora radial uruguaya con una programación para todo público) desde 1977, y cada cuatro meses, publicaba un volumen a precio accesible. Luego de una corta nota de los editores, se incluyen seis cuentos de seis narradores mexicanos:
  1. Luvina. Juan Rulfo (1918-1986). Sobre el que ya les conté.
  2. El lenguaje de nadie. José Revueltas (1914-1976). Sobre Carmelo, "el peón más pobre no sólo de la hacienda sino de todos los contornos", que pierde a su esposa durante una epidemia de tifus y tiene el sueño de tener una pequeña parcela de tierra que sembrar.
  3. La muñeca reina. Carlos Fuentes (1928-2012). Sobre un hombre que encuentra entre las páginas de un libro olvidado un billete dejado por una novia de su infancia y decide descubrir qué ha sido de ella. "Los ogros de mi invención súbitamente, son dos viejos solitarios, abandonados, heridos, que apenas pueden confortarse al unir sus manos con un estremecimiento que me llena de vergüenza. La fantasía me trajo hasta este comedor desnudo para violar la intimidad y el secreto de dos seres expulsados de la vida por algo que yo no tenía el derecho de compartir."
  4. La lucha con la pantera. José de la Colina (1934). Sobre un hombre ante el mayor desafío de su vida.
  5. La reina. José Emilio Pacheco (1939-2014). Sobre Adelina, una muchacha con sobrepeso y muchos problemas.
  6. Después de la cita. Juan García Ponce (1932-2003). Sobre una muchacha que espera a su cita.
      Los que más me gustaron además de Luvina: la poesía del relato La muñeca reina de Carlos Fuentes y La reina, el tristísimo relato de José Emilio Pachecho. Les dejo aquí mi invitación a leerlos compartir su opinión.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Llevar o no la cuenta de tus lecturas, he aquí la cuestión

      En tiempos de bookstagramers, autores de blogs sobre libros, de canales en YouTube sobre literatura, de programas que te ayudan a llevar la cuenta de los libros que lees, leíste y quieres leer, ¿cómo no preguntarse si vale la pena o no llevar la cuenta de tus lecturas? ¿En qué nos ayuda? ¿O es solo otra manera de perder el tiempo?

      Acompañar a otros lectores me hizo comenzar a llevar la cuenta de mis lecturas mensuales y observar mejor mis procesos como lectora. Descubrí, por ejemplo, que no soy una lectora disciplinada porque leo lo que siento ganas cuando siento ganas y no tengo problemas en abandonar un libro empezado por otro que me llama más la atención en ese momento o realizar lecturas parciales que no pueden cuantificarse. Artículos en revistas o en la red, investigaciones sobre autores, sus bibliografías, lecturas de cuentos, consultas en diccionarios, capítulos de libros de ensayo son ejemplos de lo que llamo mis lecturas parciales. Son búsquedas que hago por asociación cuando algo que leí o vi me lleva a querer saber más sobre ese tema o me recuerda algún artículo o libro que tengo en mi biblioteca y lo busco para leerlo o releerlo. Voy siguiendo así el rumbo de las asociaciones que hace mi cerebro con las información que me llega, mis recuerdos y los que eso provoca en mí, en mi interior, en mi corazón, en mi alma. Porque no movemos solo nuestro cerebro cuando estamos inmersos en el mundo de conocimiento en el que nos sumergen nuestras propias lecturas. También leemos porque algo ahí activa un mecanismo interno de placer, recuerdos, sueños y sentimientos que llevamos dentro.
      Como no todos funcionamos del mismo modo, hay lectores a los que sí les ayuda el sistema de llevar la cuenta de sus lecturas. He notado que son personas muy disciplinadas en su mayoría que, logrando o no cumplir sus metas de lectura, se atienen a la lista de libros que se propusieron leer y la cumplen. Otras necesitan proponerse esas metas para poder cumplir con sus propias exigencias al respecto y eso les ayuda a leer tanto como les gustaría, a ordenarse en sus propio caos. Hay programas para celulares y tablets muy usados por los lectores para llevar ese control como Goodreads y Skoob (en portugués), que uso a veces. Son de fácil manejo para el usuario curioso y son herramientas que están disponibles en forma gratuita para su uso. Permiten, además, el necesario vínculo social virtual entre personas con aficiones comunes que no siempre encuentras en tu entorno, llenan un vacío, una necesidad de los tiempos actuales como otras redes sociales. Como toda herramienta, te puede ayudar en tu vida diaria o puede convertirse en una adicción que solo te hace perder el tiempo como otras redes sociales. Depende de ti, de que sepas o no hacer un uso consciente de ella.
      Haciendo recuento, este mes de agosto solo leí libros cortos y livianos y dejé unos cuantos (los que están en la foto) a medio leer pero no renuncié ninguno pues espero retomarlos en otro momento. Descubrí que tiendo a leer mucho de un mismo género hasta que me saturo y paso a otro. Leí muchas distopías el mes anterior y mucha fantasía urbana este mes, por ejemplo. Por eso decidí hacer una lista de mis no lecturas de agosto en lugar de la lista de libros leídos para mostrarles.
      En conclusión, compartir este espacio con otros lectores me ayuda a ser más reflexiva con mis propios procesos de lectura y todo lo que me lleva a mejorar como persona es bienvenido. Les deseo un productivo cierre de mes y un más productivo inicio de mes nuevo.

martes, 22 de agosto de 2017

Consejos para hacer que su hijo lea

      ¿Por qué es importante crear niños y niñas que sean buenos lectores?  

       Hay muchas respuestas posibles y válidas para esa pregunta. Mientras escribía este artículo, encontré algunas muy buenas en el libro Me gusta leer de Editorial Ceac * que voy a compartir con ustedes. La lectura es importante para crear niños con pensamiento propio, cuestionador de todo aquello se le pueda dar como verdad única e indivisible. La lectura puede contribuir de manera decisiva en la educación de los hijos como personas y puede formarlos con un criterio propio que no los deja desvalidos, fácilmente manipulables, frente a un entorno que los quiere volver a todos iguales. Pero la que más me gusta es esta: la lectura es "un jarabe que cura la soledad frente a las grandes respuestas de la vida." 
      En la etapa escolar, la mayoría de los aprendizajes nos llega a través de los textos escritos, por lo que si no se lee bien, no se aprende bien. Y, por sobre todo, queremos que el niño aprenda, que le vaya bien y que esté bien adaptado e integrado socialmente.

  1. Léale desde pequeño. El tiempo compartido es el mejor regalo que se le puede dar a un hijo y qué mejor que compartirlo con una historia que ambos disfruten. Aunque no a todos nos gusta leer, a todos nos gusta que nos lean.
  2. Dé el ejemplo. No pretenda que su hijo se convierta en un buen lector si usted no lo es y nunca lo ve con un libro en la mano. Predique con el ejemplo.
  3. Cómprele libros siempre que pueda y participe con él en la elección de sus lecturas. Observe cuáles son sus preferidos, los dibujos y los temas. Algunos libros vienen con una recomendación de la edad para sus lectores pero no todos. Cerca de casa hay un supermercado que tiene un estante con libros. Muchas veces vi a dos o tres niños sentados en el suelo hojeando encantados librillos de cuentos que estaban en los estantes inferiores. Pero cuando los padres se acercaban y les pedían que se los compraran, nunca vi a uno acceder y llevarse el libro que le había gustado al niño. Pero después todos quieren que sus hijos sean buenos lectores... Seamos coherentes.
  4.  En la casa tiene que haber libros. No tiene que instalar un estante o un revistero en el baño pero dejar una revista Condorito olvidada, por ejemplo, o algo liviano que llame la atención hasta al más reacio lector puede ser una buena estrategia. Y eso vale para toda la casa. Mis padres, tenían siempre algún libro escondido o guardado en lugares insospechados y siempre los encontrábamos por casualidad. No había una biblioteca ni una habitación especial para estudiar (hacíamos los deberes sobre la mesa de la cocina) pero los libros siempre andaban por ahí, al alcance de la mano. Ellos no sabían que estaban usando una estrategia de estímulo a la lectura válida, pero la prueba es que funcionó. 
  5. La lectura tiene que ser una elección no una obligación, debe provocar placer no disgusto. Si no quiere leer, no lo obligue.
  6. No todos seremos buenos lectores o lectores por placer. Tal vez a su hijo le gusten los deportes, las tareas manuales o alguna otra actividad. No somos todos iguales y hay que respetarlo. Por la razón que expuse en el apartado anterior: debe ser un placer y una elección. Ya basta con lo que debemos leer en los cursos escolares obligatorios.

      Por último, una observación que hay que tener en cuenta. Los trastornos en la lectoescritura, como la dislexia, se han vuelto cada vez más comunes y no siempre son detectados por las maestras, aunque es la etapa ideal para un diagnóstico. Por eso hay que estar atento como padres y como educadores. A veces el niño no lee más porque no puede. Si hay un trastorno, la lectura puede resultar una verdadera tortura, por lo que recurrir a un profesional para un diagnóstico puede ser la mejor opción. Cuanto más temprano sea detectado, mejor. Y aunque no pueda leer con fluidez que nos gustaría, aún le va a gustar que le lean, así que aprovechémoslo. Hay mucho material disponible en la red en forma de canciones y videos para esos casos. No hay que desanimarse.

      * Me gusta leer. Consejos para conseguir que tu hijo se convierta en un gran lector. Edición de Joan Portell. Ediciones Ceac, Barcelona, 2007.


viernes, 18 de agosto de 2017

Las bibliotecas perdidas

      Cuando un gran lote de libros se dona a una biblioteca, de inmediato se dice "falleció un
profesor". ¿Ya lo habían escuchado? ¿Es que solo los profesores cultivan una buena biblioteca personal? No, claro que no, pero como el profesor usa el libro como herramienta de trabajo, la lectura se cultiva también como herramienta.

      En noviembre de 2016 compré un lote de libros que estaba disponible en mi ciudad. Un lote, una pila, de libros usados, libros viejos en diferentes estados de conservación. La dueña anterior los había recibido de Emaús* para formar una biblioteca barrial que no se concretó. Cuando ya estaban en casa descubrí que dos tercios del material era sobre Historia y Geografía. Como Emaús hace su trabajo a través de donaciones, la conclusión lógica es que esa colección de libros perteneció a un profesor fallecido y que la familia donó su biblioteca a la organización. 
      La reflexión fue inmediata e inevitable, ¿cuál es el destino que le espera a las bibliotecas personales cuando fallece el dueño? Y de forma menos general, ¿cuál será el destino de la mía cuando me toque el turno a mí? Porque, verán, ese es un tema que preocupa a estudiosos, como el escritor y crítico literario Patricio Pron, que se dedican a estudiar el tema cuando la biblioteca pertenece a un escritor famoso, pero no hay nadie a quien le preocupe el destino de las biblitecas personales, aquellas colecciones de libros hechas por anónimos. En muy raras ocasiones hay un miembro de la familia que la hereda y la conserva, pero cuando esto no sucede, el trabajo de una vida se pierde (porque cuesta trabajo, tiempo y dinero reunir una colección así).

"...la biblioteca de un escritor permite tener un acceso invalorable a su formación, a sus métodos de trabajo y a esa relación tan particular que se establece entre lo que un escritor lee y lo que escribe,así como ala forma en la que se relacionacon sus pares y sus lectores. de alguna formaes una autobiografía que se pierde con su muerte ,principalmente por razones económicas: cuesta tanto dinero conservar y poner a disposición de los estudiosos la biblioteca privada de un escritor que pocas instituciones y prácticamente ningún particular pueden permitírselo. Cuando lo hacen, sin embargo, apenas pueden hacerse cargo de los manuscritos y de la correspondencia." 

Bibliotecas perdidas, El escritor como lector. Patricio Pron. El País Cultural, 22 de julio de 2011.


      Una alternativa a esta triste realidad puede ser la que eligió el escritor uruguayo Mario Benedetti** en 2006 cuando donó una parte de su biblioteca personal al Centro de Estudios Iberoamericanos que lleva su nombre, en la Universidad de Alicante. No que sea una opción donar mis libros a la Universidad de Alicante, ironía aparte, sino porque me parece una alternativa para ser pensada el hecho de elegir con conciencia el destino que queremos darle a nuestra biblioteca antes de nuestra muerte, si no tenemos herederos que puedan hacerse cargo de ella después. 
      
      Aunque parezca un tema un poco morboso, yo no puede dejar para pensarlo después. Y, si puedo, esa es una decisión que me gustaría tomar en vida. Les dejo aquí planteada la propuesta de reflexión.




* El movimiento Emaús fue fundado en Francia por el Abbé Pierre. Nació en dos tiempos: primero en 1947, cuando el Abbé Pierre alquila una casa deteriorada en Neuilly-Plaisance, 14 km al este de París. La reconstruye y abre un albergue juvenil internacional al que da el nombre de "Emaús", como símbolo de la esperanza renovada. El segundo paso tiene lugar en 1949, cuando invita a Georges Legay (un desesperado suicida) a construir alojamientos para las familias sin techo.
Aunque Emaús fue creado por un sacerdote católico, quiso ser desde su origen un movimiento abierto a todas las nacionalidades y orígenes étnicos.

Para saber más: www.emaus.org.uy

** Para saber más: www.elmundo.es

martes, 15 de agosto de 2017

Booktag The New York Times

    Desafío propuesto por Lucía del blog Leer por puro vicio (al que pueden acceder aquí: https://leerporpurovicio.blogspot.com.uy/  ) a través de su cuenta homónima en Instagram. Estas propuestas me interesan porque te permiten reflexionar sobre tus propias lecturas al plantearte preguntas que no te haces en forma habitual. 

Booktag The New York Times

1. ¿Qué libro está en tu mesita de noche ahora mismo?

 
Nunca tengo un único libro en mi mesa de noche, sino una pila con los que estoy leyendo, los que quiero leer y algo que esté investigando.



2. ¿Cuál fue el último buen libro que leíste?

 
Uno que me impresionó tanto como para entrar en mi lista de libros más amados, Abomination de Gary Whitta me encantó.


3. Si pudieras conocer a algún escritor, muerto o vivo, ¿quién sería y qué le preguntarías?

 
Me gustaría conocer a la escritora brasileña Letícia Wierzchowski. No le preguntaría nada, solo me sentaría a compartir un café con ella. 


4. ¿Qué libro puede sorprender encontrar en tus estanterías?

Los libros sobre moda y zapatos.

5. ¿Cómo organizas tu biblioteca personal?

Por género literario, por autor y donde quepan.

6. ¿Qué libro has querido leer siempre y aún no lo has hecho?

Ninguno que recuerde en este momento.

7. Decepcionante o sobrevalorado. ¿Qué libro se supónía que te iba a gustar pero no lo hizo? Último libro que hayas abandonado o no te haya gustado.

 
La chica del tren de Paula Hawkins gusta a todos pero a mí me causó un fastidio insoportable la protagonista. ¡Detesté el libro! Abandoné Mitología nórdica de Neil Gaiman sin previsión de retomarlo.

8. ¿Qué tipo de historia o género no te atrae o sueles evitar?
 

Evito los dramas lacrimógenos estilo Jojo Mojes y John Green. Si sé que la historia termina de forma trágica prefiero no leerlo.

9. ¿Cuál es el próximo libro que planeas leer?

Aún no lo he decidido. Tengo varias novelas a medio leer y no planeo empezar nada nuevo por ahora.

Cinco clichés de la novela romántica para reír o llorar

    Hubo una etapa de mi vida en la que leí mucha novela romántica en ediciones de bolsillo.
Eran baratas, fáciles de conseguir y de leer, podían intercambiarse en quioscos de canje y siempre se heredaba alguna de madres, tías y abuelas. Novelas de Corín Tellado y Bianca, Sabrina con sus derivados. Leí tantas que atravesé un período de empacho en que las evité a muerte. Ahora, una vez cada tanto, me animo a leer alguna y me he llevado buenas sorpresas como con Outlander de Diana Gabaldon. Esta publicación es para comentar los estereotipos que más me molestan en la novela romántica. Seguro que reconocerán algunos. Aquí están:
  1. La joven virgen e inocente, el galán con exceso de experiencia.  Este es el punto que más fastidio me causa en estas novelas porque revela desigualdad de género que nos llega de larga data. Y, atención escritoras, continuar usándolo es replicar un modelo de conducta discriminatorio.
  2. El galán millonario y la muchacha pobre pero honrada. ¿En serio? Entonces un hombre con un empleo corriente no tiene oportunidad de conquistar un amor sincero y las mujeres solo nos enamoramos de los hombres con mucho dinero. Grrrrr. 
  3. Los detalles íntimos irreales. No puedo evitar ponerme a buscar esos detalles tan cómicos, señalarlos y hasta comentarlos haciendo apuntes: métodos anticonceptivos inexistentes (las ETS no existen, los preservativos tampoco), la ducha pos encuentro amoroso que no se dan (y antes, dependiendo del caso, tampoco), el beso matutino sin cepíllarse los dientes (o luego de días de perdidos en una isla desierta, o en otra línea de tiempo donde no existen los cepillos ni la pasta dental). Lo bueno es que nadie tiene mal aliento en estas novelas.
  4. Las descripciones idealizadas. Mujeres de senos grandes, cintura fina y piernas largas; hombres de abdomen plano y sin un gramo de adiposidad en el cuerpo musculoso. Sí, como no... No vaya usted a tener unos kilos de más, senos pequeños, las orejas un poco grandes y algo de panza porque se queda soltero. 
  5. El final con bebé en camino como el punto más alto de la felicidad conyugal. Lo siento, pero la idea cristiana de que debemos casarnos para procrear, en ese orden, no me convence. ¿Por qué no un final donde la pareja se va a realizar su sueño de recorrer en bicicleta América Latina? ¿O donde se compran una chacra donde puedan realizar su sueño de adoptar animales abandonados? ¿O ser socios en un negocio? ¿O irse de misioneros a África? Propongan un final donde el único objetivo de la vida no sea tener hijos y será una idea para una conclusión un poco más original.